La terapia Gestalt nos invita a tomar consciencia o darnos cuenta: qué me está pasando y qué estoy haciendo en este instante, aquí y ahora.

Exploramos la fenomenología del cuerpo, la mente y la emoción como brújulas de nuestro estado interno. Vemos al niño o al adolescente, a la parte olvidada o necesidad no cubierta. Expresamos lo que no pudo ser dicho y sentimos lo que aprendimos a evitar. Contactamos con partes y cualidades que proyectamos fuera.

No nos importa lo que debería ser: miramos sin juicio lo que aparece a cada momento, acogiendo y atendiendo como proceso de crecimiento e integración.

Descubrir la Gestalt es aprender a estar en el mundo de forma íntegra y flexible. Viviendo cada vez con menos máscara y más presencia.

Sobre la mirada gestáltica, sistémica y fenomenológica.

Las Constelaciones Familiares o sistémicas muestran las dinámicas ocultas en una situación o dificultad. Vemos qué mantiene algo sin resolver y cómo podemos orientarnos a su solución.

Nos permiten ampliar nuestro punto de vista y salir de nuestra limitada visión subjetiva. Descubrimos que no somos seres independientes, sino que formamos parte de sistemas más grandes.