Los proyectos de ilustración se orientan, por lo general, a la satisfacción de una necesidad detectada o petición individual.

Siendo todo ello lícito, factible y por supuesto muy común, uno nunca sabe, sin embargo, adónde pueden llevar los trayectos ilustrados.
Fiémonos entonces del caudal intuitivo de la mano dibujante y entreguémonos al saber no escrito.
Retocemos en temáticas antropológicas, costumbristas y filosóficas, hagamos del dibujo un preludio y del libro, un auditorio.